Zapatero en Sitges

Zapatero se reunió con Bilderberg porque, como dice un veterano embajador estadounidense, «si no estás sentado en la mesa es que estás en el menú».
De Rodiezmo a Bilderberg, Lucía Méndez, El Mundo, 05/06/2010.

Zapatero se reunió con Bilderberg porque, como dice un veterano embajador estadounidense, «si no estás sentado en la mesa es que estás en el menú».
De Rodiezmo a Bilderberg, Lucía Méndez, El Mundo, 05/06/2010.

Estoy empezando a pensar que todas estas cosas malas que suceden últimamente no son una «tormenta perfecta», sino que son tormentas normales y corrientes… y que en realidad lo que sucede es que vamos todos montados en una mierda de barco.
– Jon Stewart, humorista.
(Vía Microsiervos).
Van a tener que trabajar mucho en ello.
Economistas, matemáticos, informáticos, sociólogos, psicólogos, comisiones enteras de investigación, universidades, periódicos, políticos......¿teólogos?........que cada uno añada a la lista lo que quiera...
Las caídas se produjeron en segundos y todo duró solamente minutos. Se acababa de producir un acontecimiento histórico ante el estupor de todo el mundo. Algo como lo que le sucedió al Challenger en su día. Ese tipo de cosas siempre suceden de repente.
Hoy, al día siguiente, nadie sabe aún que ha pasado. Para mí está claro: una catástrofe en un fenómeno complejo, dicho en términos físico-matemáticos. Eso, conceptualmente, no tiene nada de particular, sucede todos los días, aunque la mayor parte de las veces esos fenómenos tienen solo un ámbito micro, muy local.
Como este caso concreto ha tenido tanta visibilidad y repercusiones globales será analizado, estudiado y comentado durante meses y años por todos los citados en la lista. ¿fallo informático? ¿una tecla mal dada por un broker o unas imágenes de Grecia en su retina? ¿fenómeno posible pero extremo en la curva de distribución de probabilidad de eso que llaman volatilidad? ¿un hacker? ¿ciberterrorismo?.....
Sencillamente un pequeño resbalón de La Bestia.

Participantes en la quinta conferencia Solvay, Bruselas, 1924.
Ahí los tenéis, 29 personas, 17 premios Nobel, varios semidioses.
Ellos cambiaron completamente nuestra visión del mundo. Nunca se ha vuelto a reunir tanto talento.
Veamos a los principales (foto en grande):
Primera fila: Max Planck (5), Marie Curie (9), Hendrik Lorentz (12), Albert Einstein (15).
Segunda fila: Paul Dirac (14), Louis de Broglie (20), Max Born (24), Niels Bohr (28).
Tercera fila: Erwin Schrödinger (16), Wolfgang Pauli (22), Werner Heisenberg (23).
¿Podremos volver a hacer algún día una foto parecida?
Este es el complemento ideal de la entrada anterior pues en esta canción Woody Guthrie canta en forma resumida toda la historia de los Joad, los protagonistas de 'The Grapes of Wrath'.
Tom Joad got out of the old McAlester Pen;
There he got his parole.
After four long years on a man killing charge,
Tom Joad come a-walkin' down the road, poor boy,
Tom Joad come a-walkin' down the road.
Tom Joad, he met a truck driving man;
There he caught him a ride.
He said, "I just got loose from McAlester Pen
On a charge called homicide,
A charge called homicide."
That truck rolled away in a cloud of dust;
Tommy turned his face toward home.
He met Preacher Casey, and they had a little drink,
But they found that his family they was gone,
He found that his family they was gone.
He found his mother's old fashion shoe,
Found his daddy's hat.
And he found little Muley and Muley said,
"They've been tractored out by the cats,
They've been tractored out by the cats."
Tom Joad walked down to the neighbor's farm,
Found his family.
They took Preacher Casey and loaded in a car,
And his mother said, "We've got to get away."
His mother said, "We've got to get away."
Now, the twelve of the Joads made a mighty heavy load;
But Grandpa Joad did cry.
He picked up a handful of land in his hand,
Said: "I'm stayin' with the farm till I die.
Yes, I'm stayin' with the farm till I die."
They fed him short ribs and coffee and soothing syrup;
And Grandpa Joad did die.
They buried Grandpa Joad by the side of the road,
Grandma on the California side,
They buried Grandma on the California side.
They stood on a mountain and they looked to the west,
And it looked like the promised land.
That bright green valley with a river running through,
There was work for every single hand, they thought,
There was work for every single hand.
The Joads rolled away to the jungle camp,
There they cooked a stew.
And the hungry little kids of the jungle camp
Said: "We'd like to have some, too."
Said: "We'd like to have some, too."
Now a deputy sheriff fired loose at a man,
Shot a woman in the back.
Before he could take his aim again,
Preacher Casey dropped him in his track, poor boy,
Preacher Casey dropped him in his track.
They handcuffed Casey and they took him in jail;
And then he got away.
And he met Tom Joad on the old river bridge,
And these few words he did say, poor boy,
These few words he did say.
"I preached for the Lord a mighty long time,
Preached about the rich and the poor.
Us workin' folkses, all get together,
'Cause we ain't got a chance anymore.
We ain't got a chance anymore."
Now, the deputies come, and Tom and Casey run
To the bridge where the water run down.
But the vigilante thugs hit Casey with a club,
They laid Preacher Casey on the ground, poor Casey,
They laid Preacher Casey on the ground.
Tom Joad, he grabbed that deputy's club,
Hit him over the head.
Tom Joad took flight in the dark rainy night,
And a deputy and a preacher lying dead, two men,
A deputy and a preacher lying dead.
Tom run back where his mother was asleep;
He woke her up out of bed.
An' he kissed goodbye to the mother that he loved,
Said what Preacher Casey said, Tom Joad,
He said what Preacher Casey said.
"Ever'body might be just one big soul,
Well it looks that a-way to me.
Everywhere that you look, in the day or night,
That's where I'm a-gonna be, Ma,
That's where I'm a-gonna be.
Wherever little children are hungry and cry,
Wherever people ain't free.
Wherever men are fightin' for their rights,
That's where I'm a-gonna be, Ma.
That's where I'm a-gonna be."

CAPÍTULO V
Los propietarios de las tierras o, con mayor frecuencia un portavoz de los propietarios, venían a las tierras. Llegaban en coches cerrados y palpaban el polvo seco con los dedos, y algunas veces perforaban el suelo con grandes taladros para analizarlo. Los arrendatarios, desde los patios castigados por el sol, miraban inquietos mientras los coches cerrados avanzaban sobre los campos. Y al fin los representantes de los dueños entraban en los patios y permanecían sentados en los coches para hablar por las ventanillas. Los arrendatarios estaban un rato de pie junto a los coches y luego se agachaban en cuclillas y cogían palitos con los que dibujar en el polvo. /.../
/.../ Algunos portavoces eran amables porque detestaban lo que tenían que hacer, otros estaban enfadados porque no querían ser crueles, y aun otros se mostraban fríos, porque habían descubierto hacía ya mucho tiempo que no se puede ser propietario si no se es frío. Y todos se sentían atrapados en algo que les sobrepasaba. Unos despreciaban las matemáticas a las que debían obedecer, otros tenían miedo, y aun otros adoraban a las matemáticas porque podían refugiarse en ellas de las ideas y los sentimientos. Si un banco o una compañía financiera eran dueños de las tierras, el enviado decía: el Banco, o la Compañía, necesita, quiere, insiste, debe recibir, como si el banco o la compañía fueran un monstruo con capacidad para pensar y sentir, que les hubiera atrapado. Ellos no asumían la responsabilidad por los bancos o las compañías porque eran hombres y esclavos, mientras que los bancos eran máquinas y amos, todo al mismo tiempo. /.../
/.../ Y los enviados explicaban el mecanismo y el razonamiento del monstruo que era más fuerte que ellos. Un hombre puede conservar la tierra si consigue comer y pagar la renta: lo puede hacer.
Sí, puede hacerlo hasta que un día pierde la cosecha y se ve obligado a pedir dinero prestado al banco.
Pero, entiendes, un banco o una compañía, no lo pueden hacer porque esos bichos no respiran aire, no comen carne. Respiran beneficios, se alimentan de los intereses del dinero. Si no tienen esto mueren, igual que tú mueres sin aire, sin carne. Es triste pero es así. Sencillamente es así.
Los hombres acuclillados levantaban los ojos intentando comprender. ¿No podemos quedarnos? Quizá el año próximo sea un buen año. Dios sabe cuánto algodón habrá el año que viene. Y con todas las guerras, Dios sabe qué precio alcanzará el algodón. ¿No fabrican explosivos con el algodón? ¿No hacen uniformes? Con las guerras suficientes, el algodón irá por las nubes. El año próximo, tal vez. Miraban hacia arriba interrogantes.
No podemos depender de eso. El banco, el monstruo necesita obtener beneficios continuamente. No puede esperar, morirá. No, la renta debe pagarse. El monstruo muere cuando deja de crecer. No puede dejar de crecer. /.../
/.../Los hombres en cuclillas volvían a bajar la vista. ¿Qué quieren que hagamos? No podemos quedarnos con una parte menor de la cosecha, ya estamos medio muertos de hambre. Los niños están hambrientos todo el tiempo. No tenemos ropa, la que llevamos está rota y en jirones. Si no fuera porque todos los vecinos están igual, nos daría vergüenza ir a las reuniones.
Y por fin los enviados llegaban al fondo de la cuestión. El sistema de arrendamiento ya no funciona. Un hombre con un tractor puede sustituir a doce o catorce familias. Se le paga un sueldo y se queda uno con toda la cosecha. Lo tenemos que hacer. No nos gusta, pero el monstruo está enfermo. Algo le ha sucedido al monstruo.
Pero van a matar la tierra con el algodón.
Lo sabemos. Tenemos que obtener el algodón rápida¬mente antes de que la tierra muera. Entonces la venderemos. A montones de familias del este les gustará poseer un trozo de tierra.
Los arrendatarios levantaban la vista alarmados. Pero, ¿qué pasa con nosotros? ¿Cómo vamos a comer?
Os tendréis que ir de las tierras. Los arados saldrán por los portones.
Entonces los hombres acuclillados se erguían airados. El abuelo se cogió la tierra y tuvo que matar indios para que se fueran. Y Padre nació aquí y arrancó las malas hierbas y mató serpientes. Luego vino un mal año y tuvo que pedir prestado algo de dinero. Y nosotros nacimos aquí. Los que están en la puerta, nuestros hijos, nacieron aquí. Y Padre tuvo que pedir dinero prestado. Entonces el banco se apropió de la tierra, pero nos quedamos y conservamos una pequeña parte de la cosecha.
Ya lo sabemos, todo eso lo sabemos. No somos nosotros, es el banco. Un banco no es como un hombre, el propietario de cincuenta mil acres tampoco es como un hombre: es el monstruo.
Sí, claro, gritaban los arrendatarios, pero es nuestra tierra. Nosotros la medimos y la dividimos. Nacimos en ella, nos mataron aquí, morimos aquí. Aunque no sea buena sigue siendo nuestra. Esto es lo que la hace nuestra: nacer, trabajar, morir en ella. Esto es lo que da la propiedad, no un papel con números.
Lo sentimos. No somos nosotros, es el monstruo. El banco no es como un hombre.
Sí, pero el banco no está hecho más que de hombres.
No, estás equivocado, estás muy equivocado. El banco es algo más que hombres. Fíjate que todos los hombres del banco detestan lo que el banco hace, pero aún así el banco lo hace. El banco es algo más que hombres, créeme. Es el monstruo. Los hombres lo crearon, pero no lo pueden controlar.
Los arrendatarios gritaron:
–El abuelo mató indios, Padre mató serpientes, por la tierra. Quizá nosotros podamos matar blancos, que son peores que los indios y las serpientes. Quizá tengamos que matar para conservar la tierra, igual que hicieron Padre y el abuelo.
Y ahora los hombres de los propietarios se encolerizaron.
Os tendréis que ir.
Pero es nuestra, gritaron los arrendatarios. Nosotros...
No. El banco, el monstruo es el propietario. Os tenéis que ir.
Sacaremos nuestras armas, como hizo el abuelo cuando vinieron los indios ¿Y entonces qué?
Bueno, primero el sheriff, después las tropas. Si intentáis quedaros estaréis robando, seréis asesinos si matáis para quedaros. El monstruo no está hecho de hombres, pero puede hacer que los hombres hagan lo que él desea. Pero si nos vamos, ¿dónde vamos a ir? ¿Cómo nos vamos a ir? No tenemos dinero.
Lo sentimos –dijeron los enviados–. El banco, el propietario de cincuenta mil acres no se hace responsable. Estáis en una tierra que no os pertenece. Una vez que la dejéis, a lo mejor podréis recoger algodón en el otoño. Quizá podáis vivir del auxilio social. ¿Por qué no vais hacia el oeste, a California? Allí hay trabajo y nunca hace frío. Allí te basta con alargar la mano y ya tienes una naranja, siempre hay alguna cosecha que recoger. ¿Por qué no vais allí? Y los representantes de los propietarios arrancaron los coches y se alejaron.
Los arrendatarios volvieron a agacharse en cuclillas para dibujar en el polvo con un palito, para pensar, para reflexionar. Sus rostros quemados por el sol eran oscuros; sus ojos azotados por el sol eran claros. Las mujeres salieron cautelosamente y se acercaron a sus hombres y los niños salieron prudentes detrás de ellas, dispuestos a echar a correr. Los chicos mayores se acuclillaban junto a sus padres, porque eso les convertía en hombres. Después de un rato, las mujeres preguntaron: ¿Qué quería?
Y los hombres levantaron un instante la vista con un dolor latente grabado en los ojos. Nos tenemos que marchar. Van a traer un tractor y un capataz. Como en las fábricas.
¿Dónde vamos a ir? preguntaron las mujeres. No lo sabemos. No lo sabemos. /.../
/.../ Los tractores vinieron por las carreteras hasta llegar a los campos, igual que orugas, como insectos, con la fuerza increíble de los insectos. Reptaron sobre la tierra, abriendo camino, avanzando por sus huellas, volviendo a pasar sobre ellas. Tractores Diesel que parecían no servir para nada mientras estaban en reposo y tronaban al moverse, para estabilizarse después en un ronroneo. Monstruos de nariz chata que levantaban el polvo revolviéndolo con el hocico, recorrían en línea recta el campo, atravesándolo, a través de las cercas y de los portones, cayendo y saliendo de los barrancos sin modificar la dirección. No corrían sobre el suelo, sino sobre sus propias huellas, sin hacer caso de las colinas, los barrancos, los arroyos, las cercas, ni las casas. /.../
/.../ –Pues ¿no eres tú el hijo de Joe Davis?
–Sí que lo soy –respondió el conductor.
–Y ¿cómo te dedicas a este trabajo, yendo contra tu propia gente?
–Porque son tres dólares por día. Me harté de suplicar para comer y de no conseguir nada. Tengo mujer y niños. Tenemos que comer. Son tres dólares por día y es algo seguro.
–Eso es verdad –replicó el arrendatario–. Pero para que tú ganes tres dólares por día, quince o veinte familias se quedan sin comer. Casi cien personas tienen que salir y vagabundear por las carreteras por tus tres dólares diarios. ¿O no?
–Yo no puedo pensar en eso –replicó el conductor–. Tengo que pensar en mis propios hijos. Tres dólares diarios, un día detrás de otro. ¿No sabe usted que los tiempos están cambiando? Ya no se puede vivir de la tierra a menos que se tengan dos mil, cinco mil, diez mil acres y un tractor. La tierra de labor ya no es para campesinos como nosotros. Usted no se revuelve ni se queja por no poder hacer Fords o por no ser la compañía telefónica. Pues mire, ahora pasa lo mismo con las cosechas, y no hay nada que hacer. Intente trabajar en algún sitio por tres dólares diarios. Es la única solución.
El arrendatario comentó, pensativo:
–Es curioso. Si un hombre tiene una pequeña propiedad, esa propiedad se transforma en él, en una parte de él y es como él. Si es dueño de una propiedad, aunque sólo sea para poder andar por ella, trabajarla, apenarse cuando no marcha bien y estar contento cuando la lluvia caiga sobre ella, esa propiedad es él y, de alguna manera, él es más grande porque la posee. Incluso si las cosas no le van bien, él tiene la grandeza que le da su propiedad. Es así.
Y siguió cavilando:
–Pero cuando un hombre tiene una propiedad que no ve, que no puede tocar con los dedos porque le falta tiempo, ni pisar porque no está allí, entonces, la propiedad es el hombre. Él no puede ni hacer ni pensar lo que desea. La propiedad se apodera del hombre por ser más fuerte que él. Y él ya no es grande, sino pequeño. Tan sólo sus pro-piedades son grandes y él se convierte en el servidor de su propiedad. Esto es lo cierto, también.
El conductor masticó el pastel marcado y arrojó la masa.
–¿No se da cuenta de que los tiempos han cambiado? Filosofando así no conseguirá alimentar a los niños. Eso sólo se hace ganando tres dólares diarios. Los hijos de los demás no deberían preocuparle, ocúpese de los suyos propios. Si se hace una reputación por hablar de esa forma, nadie le pagará los tres dólares. Los que tienen la pasta no le contratarán si anda por ahí pensando en otras cosas aparte de en sus tres dólares.
–Por tus tres dólares hay cerca de cien personas en la carretera. ¿Dónde vamos a ir?
–Eso me recuerda –dijo el conductor– que más le vale irse pronto. Después de comer voy a entrar en su patio.
–Esta mañana cegaste el pozo.
–Ya lo sé. Tenía que seguir en línea recta. Pero después de comer voy a entrar en el patio. Tengo que ir siempre en línea recta. Además,... bueno, usted conoce a Joe Davis, a mi viejo, así que le voy a decir una cosa. Mis órdenes son que cuando encuentro una familia que no se ha marchado, si tengo un accidente, ya sabe, me acerco demasiado y hundo un poco la casa, me puedo sacar un par de dólares.
Y mi hijo menor no ha tenido nunca un par de zapatos... aún.
–La levanté con mis propias manos. Enderecé clavos viejos para colo-car el revestimiento. Los pares del tejado están atados a los travesaños con alambre de embalar. Es mía. Yo la construí. Atrévete a chocar contra ella, yo estaré en la ventana con el rifle. Que se te ocurra siquiera acercarte de más y te dejo seco como a un conejo.
–No soy yo. Yo no puedo hacer nada. Pierdo el empleo si no sigo órdenes. Y, mire, suponga que me mata, simple¬mente a usted lo cuelgan, pero mucho antes de que le cuelguen habrá otro tipo en el tractor y él echará la casa abajo. Comete usted un error si me mata a mí.
–Eso es verdad –dijo el arrendatario–. ¿Quién te ha dado las órdenes? Iré a por él. Es a ese a quien debo matar.
–Se equivoca. El banco le dio a él la orden. El banco le dijo: o quitas de en medio a esa gente o te quedas sin empleo.
–Bueno, en el banco hay un presidente, están los que componen la junta directiva. Cargaré el peine del rifle e iré al banco.
El conductor arguyó:
–Un tipo me dijo que el banco recibe órdenes del este, del gobierno. Las órdenes eran: o consigues que la tierra rinda beneficios o tendrás que cerrar.
–Pero, ¿hasta dónde llega? ¿A quién le podemos disparar? A este paso me muero antes de poder matar al que me está matando a mí de hambre.
–No sé. Quizá no hay nadie a quien disparar. A lo mejor no se trata en absoluto de hombres. Como usted ha dicho, puede que la propiedad tenga la culpa. Sea como sea, yo le he explicado cuáles son mis órdenes.
–Tengo que reflexionar –respondió el arrendatario–. Todos tenemos que reflexionar. Tiene que haber un modo de poner fin a esto. No es como una tormenta o un terremoto. Esto es algo malo hecho por los hombres y te juro que eso es algo que podemos cambiar.
El arrendatario se sentó a la puerta y el conductor hizo tronar el motor y arrancó, deshaciendo los senderos, las gradas peinando el suelo y los falos penetrando la tierra. El tractor atravesó el patio, dejó el suelo apelmazado por tantas pisadas convertido en un campo labrado y retrocedió cortando de nuevo la tierra; quedó sin arar un espacio de unos tres metros de ancho. Y vuelta a empezar. El guarda de hierro arremetió contra una esquina de la casa, hizo desmoronarse la pared y arrancó la casita de los cimientos, haciendo que cayera de lado, aplastada como un insecto. Y el conductor llevaba gafas y se cubría la nariz y la boca con una máscara de goma. El tractor dibujó una línea recta mientras el aire y la tierra vibraban con su ruido atronador. El arrendatario lo contempló, sosteniendo en la mano el rifle. Su mujer estaba junto a él, los silenciosos niños detrás. Y todos ellos mantenían la vista fija en el tractor.
Las Uvas de la Ira, John Steinbeck.
Ya he hablado alguna vez sobre ella. Primero la llame el Cibercortex, después, quizá algo asustado por el poderío que podía llegar a alcanzar, la apode 'La Bestia', finalmente, en un post recopilatorio de la red de enlaces que había escrito sobre ella, me preguntaba como nos vería cuando llegase a alcanzar sus primeros grados de conciencia.
Debido al gripado de este blog de todo eso hace ya casi tres años. Entretanto ella no ha parado, se desarrolla ante nosotros a velocidades de vértigo, segundo a segundo.....ya iré mostrando algo de todo lo que ha avanzado en este corto lapso de tiempo....pero, por el momento, vamos a conformarnos con un pequeño ejemplo:
Los que conozcan el idioma pueden escuchar directamente el siguiente vídeo pero les aconsejo que hagan como si no lo supiesen en absoluto y sigan las siguientes instrucciones que también deben seguir los que no conozcan el inglés hablado o escrito:
A/ Dar a 'Play' y comenzar a ver y escuchar.
B/ Buscar abajo, en la barra de mando, el icono en rojo con el texto 'CC', a la derecha del control de sonido.
C/ Poner el ratón sobre él y hacer click sobre 'Transcribir audio'.
D/ Después de un tiempo de ver el vídeo y leer el texto en inglés volver a 'CC' y hacer click sobre 'Traducir subtítulos', elegir un idioma y terminar el vídeo.
:-( ¡Vaya! por lo que veo lo que os quiero enseñar solo funciona por el momento en la página de YouTube o sea que tendréis que ir allí, lo siento.
¿Ya está?
Bueno, pues tengo que deciros que esos subtítulos en inglés no están puestos ahí por nadie, un programa desarrollado por Google 'escucha' el audio y 'escribe' lo que entiende. Los que entendéis ingles ya habréis reparado en que el texto contiene errores, no se corresponde directamente con lo que se dice, hay 'erratas', pero el sentido se comprende casi completamente. El mismo programa traduce el texto del inglés al idioma secundario que se escoja. Tras esta segunda 'pasada por el programa' lo que se obtiene es balbuceante, como si hablara un bebé (que lo es) y raya por tanto en lo ininteligible, pero todo llegará.
El ejemplo que os quería traer aquí consiste tanto en lo que se muestra y dice en el vídeo como en las herramientas para su manejo. La Bestia comprende y recibe cada vez más tipos de datos más conectados entre sí y, simultáneamente, va desarrollando todo lo necesario para que nos comuniquemos mejor unos con otros (somos parte de ella) y, en su momento, con ella misma.
Por cierto ¿que os parece esa pirámide? DIKW (Data/Information/Knowledge/Wisdom)........y ¿esa frase al principio? "por tanto en realidad se está desarrollando su Sistema Nervioso Central" (traducción libre)....
Salvo aborto el embrión dará su fruto....

o al menos eso se dice, creo que con razón, lo cual no quiere decir (repasad la lógica) que quien rectifica sea un sabio.
Yendo pues al grano parece que aquella "verdad incómoda" a medida que vamos observando y sabiendo más y más no está resultando demasiado verdadera. Se podría decir que ahora las cosas no están ni mucho menos tan claras o, mejor, que no están nada claras y quizá nunca lo estuvieron, y que todo eso del calentamiento provocado por el aumento de Co2 solo esta basado en consensos para su aceptación y en marketing avanzado para su difusión. Ideología, política y economía mezcladas, vamos, de ciencia solo el barniz, pseudo-ciencia de baja estofa.
Ahora creo que habría que decir (o yo diría que...o me dejo convencer por las corrientes que parecen indicar que): hay alguna evidencia de que quizá se esta produciendo un calentamiento global cuyas causas desconocemos completamente pero que no estaría producido en absoluto por el Co2 y por lo tanto la actividad humana no esta relacionada con esa posible evolución de la temperatura.
En consecuencia, supuesto que se de el dichoso calentamiento, no podemos hacer nada al respecto: no podemos frenarlo con las medidas que se plantean para reducir las emisiones de Co2 pues este no es el causante y, sobre todo, en este momento histórico, no podemos modificar de manera alguna la evolución de la temperatura terrestre al no conocer los factores que la alteran y si conociéramos alguno con certeza probablemente no podríamos actuar de manera significativa sobre él.
El corolario sería que tenemos una vez más que ser más modestos (entiéndase bien lo que digo ¿podemos acaso evitar o tan siquiera predecir los terremotos?). En consecuencia no debemos orientar nuestra acción global hacia intentar modificar algo que es tan complejo que no sabemos claramente en que dirección va y menos aún cuales son las fuerzas que lo modelan y como interactúan entre sí, aunque sea un dato tan sencillo, básico, conocido y fácil de recabar como la temperatura.
Sobre todo porque las acciones globales que se proponen suponen destinar a ese fin enormes recursos que podrían ser destinados a causas más claras y con más sentido, que haber 'haylas'.
O acaso no tiene razón este cuando nos señala con enorme clarividencia cual es "el acontecimiento más importante actualmente en el mundo". Claro, si somos capaces de olvidar nuestro proverbial eurocentrismo u 'occidentalismo':
"...creo firmemente que el aumento de la riqueza en China y la India es el acontecimiento más importante actualmente en el mundo. Esta es una revolución real, que el centro de gravedad de la población mundial sea de clase media, y eso sería algo fantástico. Sería lamentable que los convenciéramos para detener esto sólo a causa de un problema que no es tan serio.
Me alegro cada vez que veo que los chinos y los indios declaran firmemente que continuarán quemando carbón. Porque de lo que dependen realmente es del carbón. No pueden funcionar sin carbón. Nosotros podríamos, pero ellos ciertamente no. ..."
Freeman Dyson
¿Un descuido?, ¿un error?, ¿una ocurrencia? ¡Quién sabe! pero en raras ocasiones se produce una pequeña fuga en los grandes medios y recibimos un poquito, solo un poquito, de lo que se supone que nos deberían estar dando a raudales: información fidedigna. Es un hecho verdaderamente extraño dado que ellos están en lo contrario siendo su función real la desinformación: en los sistemas dictatoriales descaradamente, en las llamadas democracias avanzadas utilizando una enorme panoplia de procedimientos y técnicas de eficacia apabullante.
Esas rarísimas fugas tienen pues el valor de una verdadera joya, el de un diamante minúsculo y precioso entre toneladas de piedras y barro y en cualquier tipo de medio solo se dan una vez cada muchos meses, en un periódico quizá una página de entre varias resmas de su papel.
El otro día tuvimos la suerte de recibir una en un tema sobre el que ya hemos hablado aquí y con la autoridad que confiere el provenir de un verdadero 'insider'. Veámosla:
Dispendio universitario en proyectos fantasma.
El interés por la situación de la investigación científica viene ocupando algo más de lo habitual a los medios de comunicación en la medida en que la innovación, el conocimiento y la competitividad puedan contribuir a alcanzar la llamada «nueva economía» que nos alejará de la crisis económica y financiera.
Como a otros muchos profesores de universidad y desde hace muchos años, la agencia estatal (ANEP) y agencias autonómicas me encargan evaluar proyectos de investigación que presentan grupos aleatorios de profesores (ni tan siquiera grupos de investigación consolidados) para optar en los ámbitos del Derecho, a veces de las Ciencias Sociales y de las Humanidades, a una financiación con dinero público. También he formado parte, en el pasado, en varias ocasiones del comité ministerial que finalmente selecciona los proyectos y el reparto del dinero para cada proyecto. En todos mis informes e intervenciones he expuesto ya estas preocupaciones.
En pocas ocasiones (¿un 10 o 15%?), tras hacer la evaluación, me he encontrado con verdaderas propuestas de investigación. La mayoría de las solicitudes son temas muy trillados, con decenas de monografías o artículos ya publicados en España (y por ende, con centenares de trabajos en nuestro entorno europeo o internacional). Son asuntos, con demasiada frecuencia, muy generales y, por tanto, sin posibilidad alguna de añadir conocimiento.
Sin precisar el concreto objeto de investigación, piden decenas o centenares de miles de euros para viajar por un sinnúmero de países, por ejemplo, para encontrar las normas, sentencias y otros documentos que están a un golpe de ratón en el ordenador que le paga el Estado, incluida la conexión a Internet, en su despacho o que se encuentran en nuestras bibliotecas (en general, muy bien dotadas en la democracia…). Y tales proyectos obtienen financiación pública porque la inmensa mayoría de los expertos que hacen los informes actúan como en una sociedad de socorros mutuos, hoy por ti, mañana por mí.
En los casos más honrados, las solicitudes de proyectos son una forma de financiar el mantenimiento de las revistas, asistir selectivamente a algún buen congreso y la renovación del material informático. Pero no es investigación.
A su vez, para completar el despilfarro, las universidades, endeudadas por generaciones, asignan, para contentar a su clientela más mediocre, partidas de dinero para investigación a favor de proyectos que fueron rechazados por las agencias nacionales o regionales o simplemente que ni se molestaron en competir. Fiesta para todos, ahora paga la Comunidad Autónoma; todos nosotros.
Estuve unos años en un comité que examinaba las propuestas de estancias breves en el extranjero y ¡qué curioso! una gran mayoría era en agosto, cuando en muchos centros universitarios europeos y norteamericanos de investigación, aunque abiertas su bibliotecas como las nuestras, los principales responsables de los grupos de investigación están de vacaciones y difícilmente podían entablar relaciones científicas con ellos, que sería hoy el principal objetivo de esos viajes… Vacaciones pagadas con el presupuesto del Estado.
No voy a resolver la vieja cuestión de qué es investigar. Pero lo que no es, debería ser claro, es la repetición de conocimientos ya existentes; eso no es investigación. Que los profesores deben formarse y ampliar sus conocimientos, es necesario, pero eso es formación continuada y no precisa más que unos presupuestos ordinarios y estables que mantengan adecuadamente las bibliotecas (colecciones de revistas científicas -digitales si las hubiere o de la galaxia Gutemberg- y las adquisiciones de los libros); muchos proyectos son falsos proyectos de investigación y lo que se pretende se puede conseguir como se hacía antiguamente cuando no había dinero que despilfarrar: se hacen lecturas sistemáticas y amplias de la investigación ya publicada por otros, accesible y ya pagada en las bibliotecas universitarias; así es como debemos formarnos e investigar nosotros nuevos horizontes.
Investigar es crear conocimiento, añadir conocimiento nuevo al ya existente; tratar de resolver los problemas nuevos de la sociedad. Con temas generales, reinventando la rueda, publicando sobre lo ya publicado mil veces, en los ámbitos científico-jurídicos que me son próximos, no se hace investigación. Un gran maestro decía que no se puede hacer investigación sobre «el océano Atlántico» sino sobre una gota del océano… No nos extrañe que no nos tomen en serio los científicos de «bata blanca» (aunque habría que reflexionar también sobre el control de sus proyectos, su verdadero nivel y la fácil y asequible forma de obtener sexenios o tramos de investigación para todos).
El fraude de la investigación en España es grave. Además de financiar proyectos de supuestos grupos sobre temas ya estudiados, a las universidades se las evalúa y a los profesores se le añaden puntos en su promoción profesional por el número de los proyectos de investigación obtenidos y las cantidades financiadas retroalimentando el fraude. Importan las cantidades, no la calidad de los resultados. Y también se evalúa a universidades y profesores por el número de tesis dirigidas; así que ya no importa si están plagiadas, o son un centrifugado de Google o de miles de documentos de la red; cuantas más mejor. Todos sabemos lo que hacen los miembros de los tribunales, nadie quiere problemas; es un acto social y unos puntos más para la hucha de la evaluación positiva en las futuras promociones o para quitarse carga docente. Y una tesis más para las estadísticas españolas y el equipo rectoral agradecido.
Muchos compañeros estiman que publicar es investigar. La investigación requiere transmitir a la comunidad científica y a la sociedad y, por tanto, requiere publicar por los cauces adecuados, pero no todo lo que se publica es investigación. Con toda seguridad, nunca se había publicado tanto y con tanta facilidad en las ciencias sociales y jurídicas. Pero también sabemos que trabajos de innovación hay pocos. Publicamos porque con frecuencia la sociedad (las administraciones públicas, las empresas, etc.) requieren nuestros conocimientos y su sistematización. Pero no es investigación. Aportar ideas nuevas o enfoques originales no es fácil ni se llega a ello todos los días… Todos publicamos más que investigamos.
Es más, se publica tanto en los últimos tiempos porque los sistemas de evaluación de la Aneca y de las anequitas regionales son tan perversos que, de nuevo, sólo les interesa la cantidad de tesis, el número de proyectos financiados y el número de publicaciones y no los contenidos… Incluso demostrando que el mismo trabajo, sólo que con distinto título y párrafo de inicio -por si piden fotocopia de la primera página-, estaba incluido varias veces, valoran positivamente cada uno de ellos. Los profesores ya se saben la trampa y un mismo trabajo lo publican varias veces, con títulos distintos, en libros colectivos o en diversas revistas o, eso sí, indexadas -que es cumplir unos meros formalismos en la gran mayoría de las revistas- como exigen las burocracias educativas boloñesas. A nadie debe extrañar que nuestras universidades ocupen lugares muy bajos en la valoración europea y mundial.
En España, a los docentes y a las universidades se les evalúa por acumulación y por indicios externos… Sin leer los contenidos. Como el hidalgo de El Buscón, con el palillo en la boca para aparentar que había comido carne. La investigación no interesa en España. Sólo las apariencias y gastar y gastar en una economía tambaleante (aunque no por causa de la no política de investigación). No estoy en condiciones de saber si España necesita asignar más recursos en investigación; pero sé que no hay buenas prácticas que seleccionen proyectos sobre problemas nuevos, desconocidos, y que requieran soluciones nuevas. Hay despilfarro, con o sin crisis económica. Como siempre, haciendo amigos.
Araceli Mangas Martín, El Mundo, 02/03/2010.
¡Enhorabuena Araceli! tu última frase expresa bien la que te espera después de esto.

...coches eléctricos.... arranques lentos, respuestas asténicas, todo ralentizado.... Ya sabéis como va: uno da al interruptor y la luz va apareciendo poco a poco, como si viniera de un lugar muy, muy lejano; después de un rato, cuando ha alcanzado su máximo, una luminosidad que evoca el medievo cuando se quemaban la vista leyendo con aquellas velas, aunque ahora sin humo, algo hemos avanzado.
Esto o algo parecido, en el mejor de los escenarios posibles, es hacia lo que vamos. ¡Se acabó la cultura macho! la de los grandes acelerones, la de los volúmenes del sonido a tope, la de los millones de cuerpos desplazándose rápidamente de un lugar para otro, la de las máquinas y los cuerpos sudados en los gimnasios..... ¿tendremos que volver a la tradicional partida de cartas con el vino peleón, a los largos paseos de las tardes de domingo por los parques o por el campo, al cultivo de la huerta como entretenimiento y ayuda de la economía familiar, a todas aquellas cosas de aquella sociedad en la que las moscas se atrapaban con aquellas cintas largas y pegajosas...?
No, seguro que no, aquella era una sociedad rural, incluso en las ciudades, una sociedad muy diferente. ¿Adonde entonces? No lo se, más bien parece que nos convertiremos en mónadas de cuerpos atrofiados delante de nuestros ordenadores, al fin y la cabo un cacharro de estos consume casi como una bombilla de las de antes y parece que la juventud actual se conforma con eso ¡más les vale!

Dado que no lo pude hacer en su momento hoy es un día mejor que otro cualquiera para acordarse de él al ser el décimo aniversario de su muerte.
El siete de marzo de 1999 fallecía Stanley Kubrick uno de los mayores cineastas de todos los tiempos, un verdadero genio del séptimo arte. Debería ser suficiente para acreditarlo el hecho de que en cualquiera de las listas elaboradas del tipo 'Las 100 primeras películas de historia' se encuentran invariablemente entre tres y cinco de las suyas. No está mal para alguien que solo tiene un total de doce películas comerciales.
Recuerdo perfectamente, hace la friolera de treinta años, cuando yo era estudiante en Oviedo, como todos los años reponían en los cines comerciales '2001', cosa que se hacía con muy pocas películas. O esa escena prodigiosa en la que combina al homínido golpeando huesos con esa tibia con la música del Zaratrusta de Strauss. O como salí sobrecogido y completamente emocionado del 'Palladium' la primera vez que vi 'la naranja'. O como estuve aterrado durante casi todo el visionado de 'El resplandor' desde la tercera fila del 'Campoamor', aún tengo en mi vista y en mis oídos el ritmo enervante de aquel niño rodando con el triciclo por aquellos largos pasillos enmoquetados. O la profunda emoción ética que me produjo cuando vi, ya en la Tv, 'Senderos de Gloria'. O la continua mezcla de carcajada y tensión de 'Dr Strangelove'. Todas me parecen verdaderas cumbres del séptimo arte y supongo que por eso aparecen una y otra vez en las citadas listas.
¿Que destacaría yo del cine de Kubrick?
-Su impresionante calidad estética.
-Como parte de lo anterior la maravillosa sintonía entre la imagen y el sonido.
-Su demoledora crítica de aspectos variados del sistema (la guerra en general en 'Senderos', la guerra fría en 'Dr Srangelove', el conductismo y el modelado social en 'La naranja'...).
-Su capacidad de emocionar, de la manera que fuere, en cada película.
-La variedad de los géneros abarcados, haciendo en cada uno de ellos verdaderas obras maestras.
En fin ahí queda todo esto, volveremos a verte una y otra vez, Stanley. Ojalá nos hubieras dejado aún más.
Veamos para terminar esos inigualables primeros siete minutos de '2001', pocas veces se ha hecho algo con tanta fuerza y carga simbólica.
Con esta entrada tan facilona reactivo el blog por tiempo indefinido.
Como viene siendo habitual iré actualizando muy lentamente esta entrada añadiendo más datos al mapa, más fotos a mi cuenta de flickr y alguna entrada posterior sobre cosas relacionadas con ese país que me han llamado la atención.
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La mejor explicación que encontrarás jamás, la de Bird and Fortune, dos expertos analistas:
Are you home from the sea, my soul balladeer
You’ve been away roaming far away from here
weathered a storm, your heart unafraid
crossed every ocean in the boat that you made
Been blowing your horn, scaring the spooks
No crotchets or quavers in your books
Gone sailing all night, straight in the vein
like a bird on his own flight in his domain in the sky
Running in on the tide with the first of the stars
the moon on the water and the sound of guitars
Glide into the homing as the night falls
to tie up in the haven by the old harbour wall
And the hard-bitten stranger as deaf as a post
who stands at the fire where a poet’s dreams roast
He can’t know the story, he can’t feel the pain
and all of the glory falls around him like rain in the sky
You’re a light in the dark, a beacon of hope
and strong as a sea boat, strong as a rope
And the vagabond wind, whispers over the bay
and the songs and the laughter, are carried away in the sky