23 febrero, 2008

El extremo de una línea mística



Las Skellig

Llevan ahí desde el devónico, hace unos 400 millones de años, y afloraron sobre la superficie del Atlántico hace unos 200. Las Skellig más que islas son dos inmensas rocas con un altura máxima de unos 220 metros, separadas de la costa de la península de Iveragh, en el condado de Kerry, por unos doce kilómetros de aguas frías y habitualmente movidas, lo que hace que el acceso a las islas sea imposible por largas temporadas, aún hoy en día.

Los mitos irlandeses hablan de que Irr, hijo del legendario Milesius, intentando atracar en ellas, naufragó, ahogándose y siendo enterrado allí. Las primeras referencias históricas datan del siglo V y nos dicen como el rey de Munster, perseguido por el rey de Cashel, tuvo que refugiarse allí con su esposa. Además parece que por aquellos tiempos ya se consideraban un lugar de peregrinación.

Al estar tan aisladas y estar formadas por acantilados por todo su perímetro son refugio ideal de aves marinas, particularmente la Pequeña Skellig. En ella se encuentra la segunda colonia más numerosa del mundo de alcatraces, unas 20.000 parejas. El 50% de estas aves (la de mayor envergadura del atlántico norte) nidifican en solo cinco puntos, todos ellos de características similares a las Skellig. Pero además son espectaculares las colonias de gaviotas, frailecillos, araos, fulmares... que hacen las delicias de cualquier amante de las aves que tenga la fortuna de acercarse por allí. De hecho el interés de la isla pequeña es solo paisajístico y ornitológico.

La grande, llamada Gran Skellig o Skellig Michael, tiene otros alicientes adicionales.

En primer lugar, por orden de importancia, en este peñón funcionó durante unos 600 años de manera ininterrumpida uno de los monasterios más inaccesibles y remotos de la cristiandad. Ya he comentado como una de las principales características de la iglesia celta de Irlanda era su vocación eremítica, en la tradición iniciada por San Antonio Abad. Pues bien, las Skellig cumplían con creces con todos los requisitos buscados por aquellos monjes que ansiaban soledad y tranquilidad para entregarse completamente a la oración, la meditación y el ayuno y sentirse mas cerca de Dios. Así, en un momento no muy bien determinado entre los siglos VI y VIII, el monasterio de las Skellig, que podríamos llamar con fundamento la Meteora del Atlántico, comenzó su andadura.



Se encontraba situado casi en el pico de la elevación nor-oriental de Skellig Michael, en su ladera sur, protegido así de los duros vientos del norte. Como estaba casi en lo más alto de la isla para llegar a él desde el mar era necesario subir por unas empinadísimas rampas que estaban pavimentadas con 670 escalones que facilitaban la ascensión. Los monjes vivían en una especie de estructuras cónicas de piedra que los ingleses llaman 'Clochán', eran seis y se conservan perfectamente hoy en día. Tenían también dos modestos oratorios donde se reunían para rezar en común. Uno de ellos fue reformado en torno al año 1.000 debido a que, por motivos desconocidos, el monasterio fue dedicado a San Miguel (Michael). Alrededor de estos pequeños edificios había varias terrazas, también pequeñas, en donde cultivaban lo que buenamente podían. Se cree que los monjes no pasaron de ser en ningún momento de doce y el abad y que todos los días bajaban la rampa hasta el nivel del mar en busca de marisco y pescado. Los productos de la pequeña huerta y los huevos de las aves que podían buenamente conseguir, en temporada, completaban su raquítica dieta. El agua la sacaban de tres pozos que aún existen. Fueron atacados en varias ocasiones por los Vikingos y, como os podéis imaginar, sus condiciones de vida en aquel sitio eran durísimas. A partir de 1.200, con los inicios del pequeño cambio climático que se ha llamado 'la pequeña edad de hielo', las condiciones de vida empeoraron de tal manera que hicieron imposible la habitabilidad del lugar a lo largo de todo el año. Los monjes se retiraron para no volver nunca a la localidad irlandesa de Ballinskelligs, en donde se integraron en otro monasterio de Agustinos.

Un equipo de arqueólogos ha descubierto que, rizando el rizo, en el pico más alto de la isla existe otro asentamiento, probablemente para una única persona, con condiciones aún más duras y de acceso hoy en día casi imposible. El estudio publicado por ese equipo merece ser leído por cualquiera que quiera una información más exhaustiva sobre las características de la isla y del monasterio.

Durante los siguientes milenios Skellig Michael ha sido simplemente un lugar de peregrinación. Hasta recientemente por motivos piadosos y ahora por su interés turístico. Nosotros no pudimos ir hasta allí por problemas con el tiempo, el meteorológico y el otro. Con todo lo que sé ahora lo siento mucho.

En segundo lugar hay que mencionar para los amantes de estas cosas que, cómo no, la Gran Skellig fue escogida para el asentamiento de dos faros que se comenzaron a funcionar en 1826. Por tanto desde esa fecha hasta el 22 de abril de 1987, en que el único faro aún en funcionamiento fue automatizado, la isla estuvo permanentemente habitada por otro tipo de monjes: por torreros.

Por último es obligado decir que existen algunos estudiosos, dentro de aquellos a los que les atrae y convence lo místico y/o paranormal, que tras serias y concienzudas investigaciones han descubierto que las Skellig son el extremo de una línea que pasa por varios sitios que tienen que ver con San Miguel o con Apolo (el eje San Miguel-Apolo, la llaman) y que por tanto uniría y resaltaría una serie de lugares en donde, desde tiempos inmemoriales, el ser humano podría tener con mucha más facilidad visiones o sueños. Esa serie de sitios especiales situados sobre esa línea, como las Skellig, el monte St. Michel en Normandía o el templo de Apolo en Delfos, serían una especie de ventana onírica hacia el más allá, el futuro o a otros mundos (o eso me pareció entender).

Skellig Michael es parte de la lista de la UNESCO de lugares Patrimonio de la Humanidad. El otro único lugar de Irlanda que está en esa lista es el conjunto del Boyne que ha merecido también una entrada de este Blog.

Puedes visitar las Skellig si estás por la zona y el tiempo te lo permite.

En este vídeo podéis hacer una visita virtual:



8 comentarios:

lauritalafantastica dijo...

vaya cuánto viajais...la familia trotamundos menos yo. Muy interesante, yo como no puedo viajar de momento me conformo con los documentales, este tuyo me ha encantado. Por supuesto, lo que más me llama la atención ahora mismo es lo de la línea-puerta entre los mundos o dimensiones. Últimamente lo paso muy bien con este tipo d ecosas, no sé por qué, creo que me está afectando un arquetipo mental o algo...igual es la tele.

lauritalafantastica dijo...

por cierto, es curioso, la línea empieza o termina, según se mire, en Armagedon...

Lagavulin dijo...

¡Vaya Laurita! ¡yo que lo de la línea lo había puesto como una curiosidad!

A mí lo que más me llama la atención es la vida que debían llevar aquellos monjes. Aunque, pensándolo bien, puestos en el contexto de la vida que debía llevar la población en general en aquellas épocas, supongo que lo de los monjes no sería para tanto, una modalidad más de vida durísima.

lauritalafantastica dijo...

sí, pero con la ventaja de tener más posibilidades de tener experiencias místicas... sin tener que viajar a méxico a comer peyote, por ejemplo.

Teamhair dijo...

Pues aquí estoy, como no iba a venir a conocer tu blog...? tus entradas sobre Irlanda.... =)

Pues tengo que felicitarte, me ha parecido un blog magnifico, y la entrada en la que coincidimos escribiendo sobre Skellig, decirte que es muy buena pues esta muy muy documentada.

Enhorabuena por tu buenísimo blog.

Un saludo
Tara

Lagavulin dijo...

Gracias por pasar por aquí y por tus amables plabras, Tara.

Espero que vuelvas alguna vez (seguiré poniendo alguna cosita sobre Irlanda).

Saludos.

Anónimo dijo...

Atesoro un enorme cariño por mi Verde Irlanda. Algún día, (no muy lejano), volveré. De momento siento una gran curiosidad por ese lugar, Isla Valentia, en que estuve, y agradecería cualquier información más concreta. (A parte las gracias a Google Earth, en cuyos datos me pierdo por abundantes). Sólo: ¿por qué el nombre? Un abrazo desde otra isla: Tenerife; Klauss

Klauss dijo...

Este es mi correo: Klauss